domingo, 15 de septiembre de 2019

Sombra


Ya no me fío ni de mi sombra,

quiere hacerme sombra,

trabaja en la sombra,

y tiene tan mala sombra,
que ojalá pase el resto de su vida a la sombra.


 

viernes, 13 de septiembre de 2019

MADRUGONES microrrelatos 140 caracteres


Micros del tema MADRUGONES con menos de 140 caracteres



Madrugó para ser millonario al alba, en su torpeza de avaro el ocaso le sorprendió a la sombra de los barrotes.



Madruga para sentir el vértigo de la rotación terrestre contemplando emerger el astro naranja sobre el horizonte salado.



Sedujo al concejal de limpieza, bajo chantaje sexual cambiaron los horarios de la basura. Tras madrugadas tranquilas le despidieron por corrupto.



Madruga y recoge los cartones para que su hijo, que le hace en el extranjero, no se entere de su cruel realidad cuando abra la sucursal.



En aquella isla el náufrago cada noche conversaba con la luna y las estrellas se unían a la tertulia.



Al alba, con dolor de riñones, ya estaba en la viña, vendimiar era el modo más digno que encontró de ayudar a su madre desahuciada.



Madrugó, subió al avión, desconectó la radio y besó una foto. Cuando el kamikaze se lanzó en picado las ondas acababan de anunciar el fin de la guerra.



Duermo por el día y por la noche busco un cuello donde hincar el diente. Con las redes alertando todos llevan collares de ajos.



Madrugó para ver amanecer en la playa y encontró una orgía a la que no se resistió. Ahora madruga por vicio.



El madrugón de infarto fue literal.



Mis escapadas secretas a la cocina de madrugada, tienen majaretas a mi dietista y a mi mujer.



Entre ronquidos empecé a emitir un repetido bip, mi robot humanoide bostezó,  le deseé buen día en la oficina.



La nueva gallina era dormilona y tomó medidas para que el gallo no cantase más al amanecer.



Entre los cambios de hora y que venía de Canarias, siempre fichaba tarde o temprano.



Sólo madruga cuando tiene asegurada la siesta de orinal.



La campana anuncia las seis. Una sábana destapa dos cuerpos sudorosos, un tercero sustituye al segundo sin solaparse. El primero se plantea un trío.



Caín madrugó tanto que el reportero de la biblia aún dormía y la quijada la tenía él.



Adán madrugó tanto que Dios decidió embutirlo entre las costillas de Eva.



Dios proletario madrugó tanto que tuvo sábado y domingo para descansar.



Ruta de amantes de madrugada: neón rojo, sarao, hospital, emisora de radio, vigilante de metro. Este crápula se diluye con el alba.



Madrugaron. Él: taxi, embarque, turbulencias, flota en el mar, patera le rescata. Ella: bici, playa, voluntaria cruz roja, atisba una patera. Sorpresa.



De madrugada bajo número oculto marcaba a los aficionados a tocarle las narices, él sí que era un profesional.



Agotador cada noche bozal al gallo, quitar el badajo, desconectar el altavoz del tapicero. Menudo cambio al descubrir los tapones.



Desde la tarifa eléctrica por horas las reuniones de vecinos eran a las tres de la mañana, mientras lavadoras, hornos y secadoras no paraban. 



No necesita despertador, con la moto sin silenciador del vecino no es preciso.



Se levantó muy de noche para ver búhos y luciérnagas, entonces bajo la luna llena vio una sombra y aulló.



La ventaja de trabajar en RRHH es acudir de madrugada al domicilio de los jefes y poner palillos sujetando los botones del telefonillo.



Madruga cada noche para ratificar al cien por cien que todos los gatos son pardos.



Los sábados y domingos madruga y sube a las fiestas de puertas abiertas y barra libre del ático.



El tapicero decidió cambiar de zona porque cada madrugada le rompían el altavoz.



Cada madrugada se levanta y come el chocolate que tiene prohibido, ella no le despierta porque va sonámbulo, él interpreta genial su papel.



Se ganó la confianza del: afilador, butanero y tapicero. En las madrugadas solucionó para siempre su problema con esos ruidos mañaneros.



Los ruidos de mi vecino no me dejan dormir, así que madrugo y atasco el botón de su telefonillo. Mano de santo.



Desde que le dijeron que las musas te pillen trabajando, el escritor principiante apenas dormía.


martes, 10 de septiembre de 2019

Pequeño saltamontes


Pequeño saltamontes

Si dijera que sentí dolor mentiría. El bate de beisbol golpeando mis huesos y partiéndose en mi cráneo. Mi piel arrancada en tiras. Mi cuerpo era como un corcho insensible. Aquel maestro de Kung-fu me enseñó a elevarme fuera del cuerpo. Cuando me creyeron muerto o inconsciente, se relajaron apartados de sus armas. Regresé de mi trance como pequeño monje Shaolín y busqué con certeza los puntos vitales de mis tres secuestradores. Eso sí, sólo noquearlos, la no violencia fluye por mi alma. Una voz conocida me felicitó, era mi maestro, prueba superada añadió.

Inmune al dolor


Inmune al dolor

Si dijera que sentí dolor mentiría. El bisturí abrió en canal mi pecho y mi abdomen. Sin ningún tipo de anestesia, a pelo. Nunca tengo miedo al dolor. Tres cirujanos especializados hurgaron a sus anchas en corazón, hígado y riñones. Después cerraron y cosieron todo ello con última tecnología. Mientras yo leía un ensayo sobre los efectos nocivos del hombre en el planeta. A pesar de ser un humanoide sin terminaciones nerviosas, soy capaz de razonar y generar ideas. Estoy nominado al Nobel de literatura.

Sexo amistoso


Sexo amistoso

Si dijera que sentí dolor mentiría. Me asestó la puñalada trapera por la espalda. Me lo tenía merecido. Yo le había hecho lo mismo seis meses atrás, entonces sentí una ligera lástima al ponerme en su lugar. Ahora me ha devuelto la jugada. En este mundo de infieles, de bestias en celo, de morbo sexual, estamos vacunados contra la traición. Yo juego con ventaja, amigos, yo sólo tenía éste, ella tiene otras siete.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Literatura ignorada

Literatura ignorada

Me pregunto por qué en las listas de recomendaciones de libros, la mayoría son autores extranjeros o famosos. Se publican novelas, poemarios y libros de relatos de gran calidad de escritores desconocidos o poco conocidos a los que no se les menciona, que son ignorados y tienen una publicidad nula. Ojalá esta tendencia por lo foráneo y lo archiconocido se revierta a favor de literatura de creadores nuevos e ingeniosos.

Pablo Cavero García

https://elpais.com/elpais/2019/09/07/opinion/1567872871_864782.html

viernes, 6 de septiembre de 2019

Microrrelatos tema BUFÉ de caracteres


Tema: BUFÉ.  Microrrelatos de 140 caracteres

Con las fotos previas le identifiqué, y en el bufé de empresa, le ofrecí mi curry especial tras el que jamás abusará de ninguna empleada más. 



Mientras paladeaba pudin, el penúltimo postre para completar los cincuenta platos del bufé, su panza explotó, me falta el tiramisú lloriqueó el zampabollos.



La limpiadora del hotel con bufé libre donaba a Cáritas cientos de yogures y frutas de los jubilados con síndrome postguerra.



Los diagnósticos del médico del hotel con bufé libre con la llegada de los jubilados eran sencillos: caídas y empachos.



Los jubilados comían por los ojos en el bufé y el bicarbonato era el plato estrella tras los postres para tanto empacho.



Un carroñero ansioso de jefatura hizo que el licor de almendras para el brindis final, contuviera el suficiente cianuro.



A modo de romano vomita varias veces con la pluma de ave en la garganta para saborear cada plato del bufé libre.



El crítico gastronómico perdió el olfato y le gusta comer en el bufé, cuando beba perderá las papilas gustativas.



Mi sicario soltó las cucarachas en el bufé. Un soplo oportuno de la inspección sanitaria. La competencia es carnívora.



Desayuno hipócrita en el bufé  dos magdalenas, tres rosquillas y cuatro porras, eso sí, el café con sacarina para compensar.



—Paco la leche entera sube el colesterol, ella engulle dos pancetas y cuatro morcillas, su café con sacarina y leche desnatada.



En el bufet libre a escondidas llenaba la maleta y mochila, cada día alegraba a una familia pobre del barrio.



Las gallinas, patos y perros en el corral del bufé libre comían como marajás con las sobras.



En el bufé libre para adolescentes las verduras lloriquean: “Cómeme”.



En el bufé del paraíso la serpiente pone una manzana en la bandeja de Eva y ésta engulle al reptil a modo de calçot.



Siempre repite sopa de letras en el bufé, le deja frases de amor a la camarera, hoy libra, y el camarero no para de tocarle el culo.



¡Buf! En el bufé bufaban los bufones de mi bufete aireando bufandas y repitiendo búfalo y queso de búfala.

jueves, 5 de septiembre de 2019

Envidias


Envidias

Intentaba dormir la siesta a la sombra del árbol cuando aquella enorme manzana cayó sobre su cabeza. Isaac refunfuñó sobre su mala suerte, ese gafe reiterativo que le perseguía en su vida. Esa mañana la tostada untada con esa mantequilla salada, la que le hacía salivar, se le cayó y su delicia amarilla besó el suelo. Le apenaba desperdiciar ese manjar, así que pensó, lo que no mata engorda.

De hoy no pasa, se dijo, y se puso manos a la obra a desarrollar la idea de que si algo puede salir mal, ocurrirá. O por qué la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla. Llenó hojas de argumentos. Allí plasmó psicología pesimista y negativa del mal fario. Serían las famosas leyes de Newton.  

Años más tarde un tal Murphy estudió a fondo y desarrolló las leyes sobre la gravitación universal. Él también adoraba las tostadas tan amarillas. Era un envidioso de los postulados tan divertidos de Isaac y como los suyos le parecían muy aburridos, aprovechó sus conocimientos para viajar en el tiempo e intercambiar los papeles.

La interrogación


La interrogación       

Ya no sabes amar, me dijo y ahí finalizó lo nuestro. Ella había hecho una lista, aquello de la balanza, con los motivos en mi contra aparecían quince y a mi favor una interrogación. Me sorprendieron algunos como no dibujas colibrís en mi cuello, no destrozas canciones de los Beatles, no sonríes natural en las fotos. Con todo elaboró unos versos e hizo un poema muy emotivo que ganó un premio importante y triunfó en el mundo poético. Ella me agradece ser su inspiración, y yo todavía sigo pensando en la interrogación.

Ascuas


Ascuas      
Mi hermana era de celebrar eventos en multitud. En su mayoría de edad me presentó a su mejor amiga, Sandra. Hubo química al instante. Aquella misma noche ambos aparcamos el lastre de la virginidad. Nadie en tanto gentío notó nuestra ausencia. Me fui a estudiar a otra ciudad. La relación se enfrió. Pasamos página. Cuando regresé otro amor ocupaba su almohada, ella y mi hermana eran pareja, emancipadas. Quedaba un rescoldo en mis entrañas. Ahora en cada evento que coincidimos, seguimos encontrando un rato de sexo furtivo. Mientras mis acompañantes son seducidas por mi hermana.    

Nueve semanas y media


Nueve semanas y media       

Aún le quedan ganas de bailar. Cada noche cuando regresa del trabajo suelta las llaves y pulsa el interruptor que lanza esa banda sonora a sus tímpanos, esa que desata su cuerpo al ritmo de la música. A ella siempre le ha gustado imitar a Kim Basinger, ese video lo ha visto cientos de veces. Comienza a desvestirse poco a poco, insinuante, contoneando sus caderas, sus hombros, acercándose y jugando con la persiana, dejando caer prenda a prenda, despacio con el balanceo de la melodía. Seduciendo a un hipotético amor que la estuviera contemplando allí en su ventana. Girando con su lencería sexy. Hasta quedar sin ella con los últimas notas. Y así le gusta cenar desnuda, libre. Al otro lado de calle desde las ventanas a oscuras del internado, una veintena de adolescentes llevan nueve semanas y media citados con una musa y la libido revolucionada.

Vendo entradas para la cacharrería


Vendo entradas para la cacharrería.

Un dron cabizbajo aterriza en esta cacharrería, herido en su ego tras ser desahuciado de su hogar.

Con un murmullo lacrimógeno confiesa sentirse inútil, hundido, como una cometa de plomo. Sufre vértigo. El hospitalario elefante escucha atento y comprensivo, poniéndose en su metal.


Para animarle, le relata cuando él llegó aquí abatido. La gente venía a carcajearse de un elefante en una cacharrería. Y ahora esquiva con destreza los cachivaches, patina con acrobacias y saltos mortales. Le llaman el elefante saltimbanqui. Es la estrella de la ciudad. Ambos sonríen. Comienzan la nueva terapia anti-vértigo juntos.






Apartamento en Torrevieja


Apartamento en Torrevieja

–La araña no es un insecto. La respuesta no es correcta– dice el perchero como presentador asesorado, por quién si no, por la enciclopedia.

–Siete respuestas acertadas a diez microrrelatos cada una hacen un total de media antología– entona su voz la contable del concurso, la calculadora.

Las linternas gemelas presentan a la siguiente pareja concursante: dos amigas y residentes en Silla (Valencia).

Cada viernes organizan su particular concurso homenaje a su creador y a los ganadores del apartamento a mediados de los setenta, ahora casi abandonado, desde que ingresaron ambos en la residencia.

Los domingos por la noche les divierte recrear el programa que investiga misterios y fantasmas. Los vecinos asustados han llamado a Iker. Quizá salgan en la tele.




Sierva


SIERVA

Rosetta consulta incrédula el mensaje del móvil, seleccionada para la final de voces no profesionales por la mayor cadena de Tv. Al fin el sueño de cantar góspel ante miles de personas, quizá millones, el anhelo de salir de su pequeño mundo rutinario del barrio humilde y los cantos dominicales en la iglesia. Y dejar atrás años en esas casas de pudientes en las que realiza las labores que sus dueños consideran denigrantes, y sobre todo porque la tratan como si fuera una esclava. Se dirige a esa gran final donde quiere sacar su chorro de voz y deslumbrar al mundo, y no volver a sentirse sierva de ningún señor.

La imagen puede contener: una persona, sentada, calzado, niño(a) y exterior

Los tatuajes


Los tatuajes

No pudo encontrar la paz desde aquella noche en que su princesa no regresó a casa. En aquel hospital ella balbuceó sus últimas palabras, mencionando esos tatuajes que fueron acicate para despertar la sed de justicia en su padre. Él ya no dormiría hasta verles entre rejas. Ese violador y sus cuatro cómplices le habían arrebatado a su niña. La justicia no encontró pruebas y quedaron libres. Creyó que la venganza le daría sosiego, planeó al detalle cada paso, él tampoco dejaría indicios. Pero su conciencia tampoco está tranquila tras marchitar, con saña y uno a uno, los cinco tulipanes púrpuras.